AIHSP (Asociación Internacional de Hosting) Parte II
On August 23, 2008 in Editorial
Luego de la entrevista, como aclaré al comienzo del artículo pasado es hora de hacer mi opinión. Para realizar esta editorial no sólo me voy a valer de mi visión en tanto proveedor de hosting, si no que voy a hacer uso de la filosófica práctica (llamada ética) como contexto a fin de proveer una reflexión orientada al aspecto político y moral de una organización mundial.
De más está decir que están todos invitados a comentar tanto esta opinión, como hacer sus acotaciones sobre la idea de una organización, etc.. son mas que bienvenidos a hacerlo!
Comenzaré mediante la pregunta, que Paul respondió afirmativamente: ¿Es necesaria una organización de hosting?
La primera respuesta parecería ser sí, y es obvio que el dicho “La unión hace la fuerza” no es mera vox populi, si no que tiene un significado detrás. ¿Pero como debería ser tal organización?
Yo creo que el mercado del hosting no ofrece diferencia alguna a nivel amplio con cualquier mercado de servicios medianamente abierto (a diferencia por ejemplo, del monopólico mercado de los servicios de telefonía celular o móvil). La oferta es muy amplia y variada, realmente hay empresas para todos los gustos y presupuestos.
El hecho de formar una organización internacional de hosting nos pone en una situación de responsabilidad ética ante nuestros colegas y nuestros clientes. ¿Porqué una responsabilidad? Porque se presupone una unión basada en la idea de mejorar no sólo el ambiente general del mercado si no también aprovechar esos beneficios en beneficio propio.
Esto significa radicalmente la idea de empezar a ver en el cliente no una venta si no un aliado, y ver en las empresas de hosting cercanas no una competencia, si no un compañero. Esta idea no es bien tomada por muchos en su afán de ganarse el mercado de una zona a fin de aumentar divisas. En un mundo postmoderno la individualidad ha tomado lugar para frenar cualquier avance de inclusión social (no en sentido de clase social, si no en el mero hecho de la unión). Es difícil hacer unir a la gente que supuestamente se encuentra en la misma situación por una cuestión lógica de mercado. Son potenciales competidores.
No hablemos de la relación entre empresas grandes y pequeñas. Como hemos visto a lo largo de nuestra experiencia, tanto como clientes como proveedores. Las diferencias son abismales, no sólo en estructura si no también en forma de pensar y de relacionarse con los clientes. Esas diferencias siempre crean escisiones internas peligrosas y dañinas. No es difícil ver las diferencias de comienzo, es de vuelta un retorno al individualismo.
En ese sentido una organización de hosting debería ser no un medio si no un fin. Debería hacer que las empresas de gran escala no la vean como un escalón para seguir aumentando su portafolio, si no como un lugar en el que “devuelvan” (no tributariamente) un poco lo que les dió el mercado. Debe postularse como defensora de aquellos emprendimientos de menor escala. Debe fomentar, en última instancia, el desarrollo. ¿Por qué? Para que el mercado del hosting sepa recuperar la reputación y la confianza del cliente.
Lamentablemente hacer que una organización se convierta en un escalón o en un lugar de lobby político es demasiado sencillo. En Argentina al menos me sobran los ejemplos.
Una de las primeras cosas que propuse ni bien me plantié como voluntario fue la organización de la asociación. ¿Cómo va a ser? ¿Debería tomar un regimen verticalista del poder, o debería ser una “asamblea online” donde la palabra de todos valga igual? ¿Debería ser representada por países o de forma individual?
Esas preguntas necesitan respuesta, y una rápida y satisfactoria. La unión siempre es preciada pero las diferencias valen más que las igualdades.
No estoy diciendo que NO se pueda formar una asociación, lo que estoy diciendo es que deberá ser de peso político interno fuerte, debe ser lo que se propone y no un mero trapecio político o económico. Es difícil ver todas estas cosas a largo plazo, quizás por eso estoy siendo parte, porque realmente creo que una asociación es necesaria. Pero hay muchas cosas que no deben quedar inconclusas. Aquel que se propone como voluntario debe entrar asumiendo la responsabilidad moral que se le pide a cualquier voluntario y no usarlo como un mero formalismo donde hay un poco de poder.
La Web 2.0 trajo nuevos conceptos a la web y al “capitalismo cibernético”. Lejos de ser una revolución es una transformación de un sístema que se reproduce en todo ambito de la sociedad. Con todo lo que el capitalismo a partir de 1990 significa, AIHSP o cualquier organización deberá ser entonces, no una contraposición neta, pero si no un contrapeso en la balanza. Debe ser un momento donde la individualización política y económica dejen de ser tales y que funcione como una asociación transparente y efectiva, que beneficie a todos.
Parafraseando a John Stuart Mill, las acciones son deseables en la medida que promuevan la felicidad de la mayoría. En este caso la mayoría deberá decidir que es lo que quiere, y AIHSP responder a esas cuestiones.
[…] Parte I: Entrevista a Paul Hirsch Parte II: Nota de Editorial del Autor […]
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